Ir al contenido principal

Descarga Nocturna

 Una noche algo angustiada Entre mi mente y Yo 


 08/04/2015 Descarga Nocturna 

No puedo dormir, yo quiero. Pero el deseo de mi mente se impone. 
Despiértate que se va (ella me dice). 
Yo Intento conciliar el sueño pero no me deja. 
Doy mil vueltas en la cama y despierto; porque ella solo piensa y piensa. 
Yo se que es lo que le sucede: tiene miedo de perderte. Perderte? Qué egoísta? 
Sí, mi mente es egoísta. 
Yo se que debes de continuar tu camino, yo insisto en que debes continuar. 
Pero mi mente no, soy yo? O si? Tiene miedo a tu ausencia. 
Tuvo miedo hace unas semanas por tu ausencia. 
Pero yo sabía lo que estaba sucediendo, me lo negaba; yo se que siempre me lo voy a negar pero mi mente es tan necia que siempre te busca, siempre te extraña, siempre te quiere tener. 
Siempre hace imaginarios, nunca se da por vencida. 
Siempre es egoísta. No me deja dormir, tiene miedo. 
Está perturbada por el temor de no verte, esta angustiada. 
Hoy, ahora no ¿sé qué hacer?. Solo voy a dejar plasmado este instante de su temor para después tratar de atenderla, de calmarla. 
Necesita que le den amor, que la acurruquen, que le den calor. 
Yo sé que le pasa. 
Es que aunque no estés, siempre estas en ella. Siempre te busca, siempre te desea, siempre te piensa. Yo le pregunto: ¿Por que a estas alturas se empecina en algo que no puede ser?. 
Ella siempre me culpa: Fuiste un pendejo, me dice. 
Hay cosas en la vida, que yo sé que no deben ser. 
Yo se que puedo ayudarte desde lejos. 
Pero mi mente siempre egoísta y miedosa quiere que estés aquí o ahí para cuando se le antoje. 
Yo sé que no está bien. Sin embargo, parece que en algo tiene razón. 
Te extraña y tiene miedo. 
Me preguntó: cuando lo vamos a ver? 
No supe contestarle, por eso no me deja dormir. 
Me extrañó la ausencia de tu letra la semana pasada. 
Bueno, a mi mente le extrañó. 
Yo sabía lo qué estaba sucediendo, pues fui yo quien te sugirió que fueras a ese Diván. 
Pero no quería decírselo(a) a mi mente; 
sabía también que el resultado no le iba a gustar. 
Pero bueno estas impresiones de mi mente que escribo Yo, forman parte de la experiencia mental inevitable de la vida y el amor. 
Sí de este último también.
!Que mierda!; es difícil, ¿no sé cuándo volveré a dormir?, no me deja. 
Mira la hora que es: las tres y cuarenta de la madrugada y no te duermes. 
!Tengo miedo!, me dice. 
Ya, tranquila, no se preocupe, el amor es misterioso y no es egoísta. 
Yo sé que lo(a) amas, pero recuerda que ya somos tarde grises
y llegó cuando nosotros ya nos vamos. 
Pero lleguemos a un acuerdo: lo(a) queremos Ok; por eso lo(a) dejamos ir. 
Bueno esta bien: dice mi mente. 
Pero en casi un susurro me pregunta: 
¿pero no lo(a) olvidaremos verdad? 
Y yo le respondí: Nunca. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Desmintiendo-me

  Desmintiendo-me   10/10/2014 Te construí a partir de mi deseo, Tal vez También de mi dolor, Tal vez de su ausencia,  Pero te construí. Tu imagen dibujada en mi mente, Coloreada por mi corazón nostálgico te engrandeció,  A pesar de lo pequeño(a). Te asomaste una vez a mi ventana, Y la mirada relampagueó, Una sonrisa comunicó el deseo, Y una entrada a mi cabaña le dio calor. No sé cómo ocurrió, Pero aquello que conozco como AMOR palpito, Y como duende revoloteo mi corazón. No sé cómo te invente, No sé cómo te construí, Sólo sé que te ame, Y que tal vez te amaré. Duele como la presencia de la muerte, Como la caída de las alturas,   En el vacío de la nada; y yo aquí ahogado en llanto por el camino del recuerdo. Ahora siento que la vida es una daga, Que atraviesa mi garganta sin piedad, Y la palabra se enmudece para no gritar, Me muero. No se cuan equivocado esté, Pero te adorné misteriosamente; Uniendo recuerdos, faltas y abandonos. Y te adoré mientras dormía...

Liberarme, sin embargo...

  Liberarme, sin embargo...   Intenté cerrar un capítulo, pero pareciera que el libro no estaba terminando.  Sí quisiera que terminara, sin embargo, la sensación de ausencia está;  Parece no importar; tal vez parece quiero pensar yo.  Tu, estas en otros capítulos, Y sin embargo, a veces respondes. No sé con qué pretextos pero,  hay una necesidad intensa de dejar siempre, el pasado atrás.  Mentiras, siempre está . En el recuerdo, en nuestro hipocampo.  A no ser que nos de una demencia; Dios y el universo no lo quieran.  Ahí queda en nuestra memoria.  Los vaivenes de la vida son intensos. Sin embargo, parecen fugarse del sentir y  quedan en un espacio flotando, como si quisieran nuevamente salir.  A veces pienso: ¿qué sería de nosotros si perdiéramos ese elemento humano del recuerdo?  Inevitablemente el recuerdo construye nuestra experiencia.  Y es raro porque en última instancia es fugaz,  por tanto, lo que record...